miércoles, 9 de julio de 2008

Periodismo y medios en estos lugares.


El espacio que generan las nuevas tecnologías para la difusión de la información ha conllevado el auge de lo que se ha llamado “periodismo participativo”. Este se define por la posibilidad de que cualquier persona pueda participar en cualquier segmento de la cadena de producción de noticias.
Es frecuente, hoy por hoy, que nos encontremos con blogs dedicados al periodismo escrito desde la individualidad, blogs dedicados a comentar películas, etc. Otros casos como el de la radio Bio-bio, en donde se hace un llamado para que la población “sea reportera” y avise de cualquier evento noticioso a la radio o de que en la página del diario La Nación se pueda comentar cualquier noticia, ya son cuestiones asumidas dentro de un sector social como el nuestro.
Todo esto pareciera ser un gran avance en cuanto a la velocidad a la que podemos informarnos -que ya es casi instantánea-, en cuanto a la elección de los medios por los cuales nos informaremos, en cuanto a que ahora se puede sociabilizar la información desde el mismo medio y en cuanto a la posibilidad de generar información desde puntos de vista “no convencionales”, desde medios individuales y sin una línea editorial clara, por ejemplo.
Sin embargo, nuevamente hay que hacer calzar todo esto que parece lleno de luz dentro del oscuro espacio del mercado neoliberal, que tiene como consecuencia la brecha tecnológica (entrada anterior) y su hegemonía cultural. Si bien es plausible que haya más agilidad, mayor “transparencia”, etc., aún desde un punto de vista sociológico, los canales de información “alternativos” siguen siendo marginales dentro del complejo mundo de la comunicación de países como el nuestro, en donde unos pocos son quienes son los controladores de los canales de televisión y los medios de prensa escrito, que son los más utilizados. De aquí que sólo ciertas noticias de las que se pueden obtiener de internet –las que más calzan con el paradigma de los medios de comunicación masivos finalmente, podríamos decir- sean las que a la larga más se masifican y llegan a ser audicionadas por una mayoría de la población.
Por otro lado, tomando el fenómeno de los blogs para ejemplificar, existe la tendencia de parte de los usuarios a dejar de lado la creación de entradas pasado un tiempo de la creación, desanimados tal vez por la falta de comentarios o por no encontrar “algo nuevo que decir”. La falta de lecturas que puede tener un blog es uno de las consecuencias de esta apertura en donde quienes quieren ser “escuchados” y quieren gozar de su pseudo-libertad de expresión serían más que quienes escuchan finalmente. Por otro lado, enmarcados nuevamente en la hegemonía cultural, las similitudes culturales de quienes accederían a este blog hacen poco “interesante” para otros aquello que se podría decir, cuestión que está atravesada además por el tipo de información que se intenta transmitir, el grado de importancia, la veracidad, lo relevante y la calidad de la información, punto sobre el cual internet también puede verse perjudicado debido al anonimato. Un ejemplo puede ser Wikipedia, donde cualquier usuario puede editar la información, trayendo como posible resultado información falsa, de hecho, se han encontrado ediciones de Wikipedia desde la CIA, FBI y el Vaticano.
Como resultado de todo esto, planteo que no se pueden tener esperanzas de hechos cívicos importantes que provengan desde internet. El internet no escapa ni escapará del mercado ni de la hegemonía cultural, de hecho, en mi opinión, la utilización de internet como medio democrático sólo puede cambiar si cambian las circunstancias sociales externas primero. Sin duda es una herramienta, pero no el lugar desde el que partir.

La querida brecha.

Lo expuesto en la entrada anterior nos permite entender el que se genere esta brecha entre quienes tienen acceso a la red de internet y quienes no, separación que se puede analizar primero entre países y luego entre estratos sociales dentro de los mismos países.
Un ejemplo de esta brecha, en donde se podía ver muy claramente qué países eran los poseedores de la mayor cantidad de esta tecnología se pudo desprender de la ocasión de hace unas semanas, cuando se promovió una campaña para la instalación en masa y en un mismo día del navegador Mozilla. Se generó un mapa para la ocasión en donde constaban, primero, los inscritos por país para la instalación, y luego, quienes ya habían instalado Mozilla en su computador. Así, se podía ver que en países como Estados Unidos, unas pocas horas después de ser lanzado el navegador, ya había 700.000 usuarios, mientras en la mayoría de los países de áfrica no superaban los 100 usuarios.


En países como el nuestro, sin embargo, se han implantado una serie de programas para la implementación de estas tecnologías y no quedarnos fuera del avance del mundo. De hecho, en el discurso de la presidenta de la república, el 21 de mayo, se hizo mención al hecho y se hizo un compromiso por “un computador para cada escolar”. Esto deja en claro que la preocupación de la implementación del acceso a las TIC, es un tema importante para nuestro gobierno, lo que se enmarca dentro del discurso de adoración a la tecnología de todas las sociedades modernas en un sentido histórico, proceso en el que nos anclamos eternamente, dejando de lado, claro, cuestiones como la educación, la salud, etc.

Sociedad de la información, el nuevo día de quiénes.


Según Wikipedia, en el proceso de superación de sí mismo del mercado neoliberalista, a partir de los años ’70 se viene generando un cambio en cuanto al género de la obtención de riquezas por parte de los grupos financieros de los países más “desarrollados”, desde los sectores que elaboran productos materiales, hacia las industrias de la información, trayendo como consecuencia obvia el que se aglutinen las fuentes laborales en estos nuevos espacios.
Obviamente todo este paradigma de nuevas tecnologías y nuevas tendencias de los mercados siempre se reciben con mucha alegría por parte de quienes dominan los medios de producción de estas nuevas tecnologías capaces de manejar la información, alojados en los países mencionados. Debido a la preocupación de estos empresarios por la desigualdad de la economía de países como el nuestro, en vías de desarrollo, y por ende, tal vez incapaces de adquirir estas nuevas tecnologías, es que se establecen las pautas para la regulación de distribución, tales como la privatización de todas las industrias de telecomunicaciones y la desregulación de su mercado, todo esto en miras de un acceso “global y democrático”.
Los países sub-desarrollados, por su parte, quedan encargados de comprar estas tecnologías y enriquecer a los países ya mencionados, y así participar de esto que nos pintan como la “fiesta de la democracia comunicacional”, en donde en primera instancia va a primar la brecha digital entre los países (en la siguiente entrada), y en segunda instancia, la hegemonía cultural (subsiguiente en cierta medida). Es decir, y para terminar esta entrada, la democratización económica del mundo no va por buen camino si lo que se quiere es obtener esto con el avance tecnológico, que ya ha demostrado con creces no ser la solución a los problemas del mundo.

Probando

Probando