El espacio que generan las nuevas tecnologías para la difusión de la información ha conllevado el auge de lo que se ha llamado “periodismo participativo”. Este se define por la posibilidad de que cualquier persona pueda participar en cualquier segmento de la cadena de producción de noticias.
Es frecuente, hoy por hoy, que nos encontremos con blogs dedicados al periodismo escrito desde la individualidad, blogs dedicados a comentar películas, etc. Otros casos como el de la radio Bio-bio, en donde se hace un llamado para que la población “sea reportera” y avise de cualquier evento noticioso a la radio o de que en la página del diario La Nación se pueda comentar cualquier noticia, ya son cuestiones asumidas dentro de un sector social como el nuestro.
Todo esto pareciera ser un gran avance en cuanto a la velocidad a la que podemos informarnos -que ya es casi instantánea-, en cuanto a la elección de los medios por los cuales nos informaremos, en cuanto a que ahora se puede sociabilizar la información desde el mismo medio y en cuanto a la posibilidad de generar información desde puntos de vista “no convencionales”, desde medios individuales y sin una línea editorial clara, por ejemplo.
Sin embargo, nuevamente hay que hacer calzar todo esto que parece lleno de luz dentro del oscuro espacio del mercado neoliberal, que tiene como consecuencia la brecha tecnológica (entrada anterior) y su hegemonía cultural. Si bien es plausible que haya más agilidad, mayor “transparencia”, etc., aún desde un punto de vista sociológico, los canales de información “alternativos” siguen siendo marginales dentro del complejo mundo de la comunicación de países como el nuestro, en donde unos pocos son quienes son los controladores de los canales de televisión y los medios de prensa escrito, que son los más utilizados. De aquí que sólo ciertas noticias de las que se pueden obtiener de internet –las que más calzan con el paradigma de los medios de comunicación masivos finalmente, podríamos decir- sean las que a la larga más se masifican y llegan a ser audicionadas por una mayoría de la población.
Por otro lado, tomando el fenómeno de los blogs para ejemplificar, existe la tendencia de parte de los usuarios a dejar de lado la creación de entradas pasado un tiempo de la creación, desanimados tal vez por la falta de comentarios o por no encontrar “algo nuevo que decir”. La falta de lecturas que puede tener un blog es uno de las consecuencias de esta apertura en donde quienes quieren ser “escuchados” y quieren gozar de su pseudo-libertad de expresión serían más que quienes escuchan finalmente. Por otro lado, enmarcados nuevamente en la hegemonía cultural, las similitudes culturales de quienes accederían a este blog hacen poco “interesante” para otros aquello que se podría decir, cuestión que está atravesada además por el tipo de información que se intenta transmitir, el grado de importancia, la veracidad, lo relevante y la calidad de la información, punto sobre el cual internet también puede verse perjudicado debido al anonimato. Un ejemplo puede ser Wikipedia, donde cualquier usuario puede editar la información, trayendo como posible resultado información falsa, de hecho, se han encontrado ediciones de Wikipedia desde la CIA, FBI y el Vaticano.
Como resultado de todo esto, planteo que no se pueden tener esperanzas de hechos cívicos importantes que provengan desde internet. El internet no escapa ni escapará del mercado ni de la hegemonía cultural, de hecho, en mi opinión, la utilización de internet como medio democrático sólo puede cambiar si cambian las circunstancias sociales externas primero. Sin duda es una herramienta, pero no el lugar desde el que partir.
Es frecuente, hoy por hoy, que nos encontremos con blogs dedicados al periodismo escrito desde la individualidad, blogs dedicados a comentar películas, etc. Otros casos como el de la radio Bio-bio, en donde se hace un llamado para que la población “sea reportera” y avise de cualquier evento noticioso a la radio o de que en la página del diario La Nación se pueda comentar cualquier noticia, ya son cuestiones asumidas dentro de un sector social como el nuestro.
Todo esto pareciera ser un gran avance en cuanto a la velocidad a la que podemos informarnos -que ya es casi instantánea-, en cuanto a la elección de los medios por los cuales nos informaremos, en cuanto a que ahora se puede sociabilizar la información desde el mismo medio y en cuanto a la posibilidad de generar información desde puntos de vista “no convencionales”, desde medios individuales y sin una línea editorial clara, por ejemplo.
Sin embargo, nuevamente hay que hacer calzar todo esto que parece lleno de luz dentro del oscuro espacio del mercado neoliberal, que tiene como consecuencia la brecha tecnológica (entrada anterior) y su hegemonía cultural. Si bien es plausible que haya más agilidad, mayor “transparencia”, etc., aún desde un punto de vista sociológico, los canales de información “alternativos” siguen siendo marginales dentro del complejo mundo de la comunicación de países como el nuestro, en donde unos pocos son quienes son los controladores de los canales de televisión y los medios de prensa escrito, que son los más utilizados. De aquí que sólo ciertas noticias de las que se pueden obtiener de internet –las que más calzan con el paradigma de los medios de comunicación masivos finalmente, podríamos decir- sean las que a la larga más se masifican y llegan a ser audicionadas por una mayoría de la población.
Por otro lado, tomando el fenómeno de los blogs para ejemplificar, existe la tendencia de parte de los usuarios a dejar de lado la creación de entradas pasado un tiempo de la creación, desanimados tal vez por la falta de comentarios o por no encontrar “algo nuevo que decir”. La falta de lecturas que puede tener un blog es uno de las consecuencias de esta apertura en donde quienes quieren ser “escuchados” y quieren gozar de su pseudo-libertad de expresión serían más que quienes escuchan finalmente. Por otro lado, enmarcados nuevamente en la hegemonía cultural, las similitudes culturales de quienes accederían a este blog hacen poco “interesante” para otros aquello que se podría decir, cuestión que está atravesada además por el tipo de información que se intenta transmitir, el grado de importancia, la veracidad, lo relevante y la calidad de la información, punto sobre el cual internet también puede verse perjudicado debido al anonimato. Un ejemplo puede ser Wikipedia, donde cualquier usuario puede editar la información, trayendo como posible resultado información falsa, de hecho, se han encontrado ediciones de Wikipedia desde la CIA, FBI y el Vaticano.
Como resultado de todo esto, planteo que no se pueden tener esperanzas de hechos cívicos importantes que provengan desde internet. El internet no escapa ni escapará del mercado ni de la hegemonía cultural, de hecho, en mi opinión, la utilización de internet como medio democrático sólo puede cambiar si cambian las circunstancias sociales externas primero. Sin duda es una herramienta, pero no el lugar desde el que partir.
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1 comentario:
Creo que es verda que aunque se este masificando el periodismo participativo, este solo se ha encerrado y proliferado de buena manera en un pequeño grupo de medios debido al grado de vericidad que le otorga la gente o simplemente el acostumbramiento a ellos. Por otro lado, es bueno que existan medios en donde se le de participacion a la gente, como blogs u otros, pero es por la misma desconfianza en lo que se lee, por ejemplo el caso de wikipedia, que estos no generan un intereses suficiente para que se masifiquen.
Interesante el articulo, lo encontre bastante bueno.
Gabriel Arellano Lorca
Estudiante de Bioquimica
Usach
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